lunes, 6 de agosto de 2012

CASANDRA POR EL CASANDRA (del editorial)

Si uno de mis lectores decide preguntar en las calles quien fue Casandra Damirón, los más cultos y enterados del arte responderán, que es la soberana folklorista, nacida en Barahona, otros responderán que no saben, porque estamos en un país que invierte menos del 2 % del Producto Interno Bruto (PIB) en Educación, otros dirán, no hay que saberlo todo.
La mayoría hará mención de los premios Casandra, que siendo honesto, a través de estos conocí de esta grandiosa artista dominicana.
Por eso resulta chocante que los descendientes de la soberana, exijan que se quite el nombre de Casandra a la premiación más importante de los artistas y comunicadores dominicanos.
Mi amigo Héctor Cepín, miembro de la Asociación de Cronista de Arte (Acroarte), conocido por su lengua afinada y por no tener miedo para defender lo que cree correcto, alega que si hoy el país sabe quien es doña Casandra en por la distinción de este premio.
Claro que es así, aunque no descarto que salgan decenas de vasallos para aplaudir las exigencias de los herederos de la artista, de quien no hay que dudar de su trayectoria y de que bien merecido tiene un reconocimiento como éste, pero de ahí a que los familiares quieran otros beneficios hay mucha diferencia y los miembros de Acroarte, deben aclararlo todo ya, que digan que es lo que quieren para que no quede dudas, esto es un premio del pueblo, y por esa razón, lo que se discuta debe saberlo el pueblo.
Sugiero que si cada año habrá un debate para deslucir la premiación que tanto sacrificio a costado que se le cambie el nombre, no creo que la distinción a los artistas vaya a cambiar por eso, si por gente valiosa que merezcan esa distinción no nos vamos a quedar atrás.




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