lunes, 4 de enero de 2016

Santiago, prueba de fuego para comandantes policiales (I)

Foto: Unos se han dedicado a confiscar bocinas en los colmados, otros a imponer códigos de vestimentas a las mujeres que acuden a la policía en busca de algún servicio ciudadano, y otros han hecho más promoción personal que los políticos profesionales.

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS, República Dominicana.-Diez y nueve jefes policiales (generales de brigadas) y 22 cambios de mando en la Dirección Regional  Cibao Central de la Policía Nacional no han sido suficientes para hacer de esta ciudad y de la región una demarcación con el delito bajo control y segura para los ciudadanos y ciudadanas.
A lo largo de 15 años la política que han puesto en marcha los directores policiales que llegan a Santiago ha sido la misma, promesas de servicio y el gastado discurso de la “mano dura contra la delincuencia”, que no han pasado de ser una especie de reciclajes de las prácticas conocidas, incluida la excesiva represión o el gatillo alegre contra presuntos delincuentes que son ejecutados sin justificación con el pretexto de los “intercambios de disparos”.
En el período examinado, los últimos quince años, la ciudadanía de Santiago y del Cibao Central (La Vega, Espaillat y Monseñor Nouel) no ha visto los resultados prometidos.
Jefes van y jefes vienen, todos al asumir funciones en la sede local, califican la plaza  como “complicada”, prometen soluciones a para la inseguridad, pero pocos han logrado algunos resultados.
Entre 2001 y 2016, ha habido jefes, entusiastas, optimistas, tímidos,  diplomáticos y populistas. Otros con traje del  poder político. sin embargo, nada ha marcado la diferencia, a la hora de garantizar la anhelada seguridad ciudadana.
Unos se han dedicado a confiscar bocinas en los colmados, otros a imponer códigos de vestimentas a las mujeres que acuden a la policía en busca de algún servicio ciudadano, y otros han hecho más promoción personal que los políticos profesionales.
Santiago fue estremecido con la ejecución de siete hombres, cuyos cuerpos fueron  hallados atados de pies y manos en una casa en construcción  de Navarrete, el  0 de septiembre del 2004
Por otro lado, aunque se ha constituido en una leyenda en las filas policiales que Santiago es una especie de trampolín para alcanzar la jefatura de la Policía Nacional, en los últimos 15 años sólo uno de los directores regionales, Jaime Marte Martínez, logró el apetecido nombramiento.
En ese mismo período, tres han repetido en la Dirección Regional, los generales de brigadas, Eduardo Alberto Then (3), Héctor García  Cuevas (2) y Nelvis Luis Pérez Sánchez (2),  posesionado por segunda vez, el 27 de noviembre del 2015, y actuar director regional Cibao Central.
Jaime Marte Martínez.
El general Jaime Marte Martínez tomó el mando el 06 de octubre del 2000 y salió en noviembre del 2001,  en su gestión en el Comando Regional Cibao Central enfrentó decenas de protestas hechas al Gobierno (2000-2004) de Hipólito Mejía, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en los municipios de Licey al Medio, Navarrete y barrios del Santiago de los Caballeros.
Jaime Marte Martínez
Jaime Marte Martínez
Un caso que marcó esta gestión fue la muerte a tiros de Julio César Germosén, de 38 años de edad, la madrugada del 16 de octubre del 2001. Este ciudadano  era  el gerente administrador, de Camp David Ranch.
Asimismo, el 24 de agosto fue ultimado a tiros, el menor de 14 años edad, José Antonio Rodríguez, en una protesta por apagones, en La Yagüita de Pastor. Por el caso  fue señalado un agente policial, conocido como Nene La Bazuca.
El 21 de septiembre murió, tras ser baleado, el cabo de la Policía, Porfirio Jiménez Guzmán, de 34 años de edad, en una protesta por apagones, en la comunidad de Canca La Reyna.
Otros hechos  impactantes, fueron la muerte a tiros del joven de 16 años de edad, Reynaldo Guaba, dirigente estudiantil, del Liceo Mercedes Peña, en Licey al Medio, y la muerte del dirigente político del PRD, Modesto Díaz, ayudante civil del presidente, baleado el 04 de noviembre del 2001, por este caso  fue procesado en la  justicia  el propietario de estaciones de combustibles Tony Turbí.
Williams Durán Jerez
Sobre la gestión del general Williams Durán Jerez, afirma vocero nacional del Frente Amplio de Lucha Popular (Falpo): “Del mes y  28 días que duró aquí,  dedicó la mayor parte a perseguirnos”.
Bretón afirma que en esos días se conoció la versión de que este general policial llegó a  sugerir que no perdería tiempo con los dirigentes populares, porque su deseo era perseguirlos personalmente para matarlos, uno a uno.
El  activista social contó que hubo casos en los cuales se pusieron armas a dirigentes, porque la intención era justificar apresamientos ilegales, desacreditar la lucha social y evitar la presión al Gobierno.
Durán Jerez, que estuvo en la plaza del 13 de noviembre del 2001, al 12 de enero del 2002, también es recordado, como el general que presuntamente salía con un fusil a “cazar” dirigentes populares.
Máximo Peralta Rodríguez
El general Máximo Peralta Rodríguez estuvo en esta plaza siete meses y ocho días. Hablaba poco y su  gestión es considera entre las más discretas. Durante su administración regional de la Policía ocurrió la desaparición del diácono católico Saturnino García,   un caso todavía no resuelto. La última aparición en público del predicador fue el 04 de mayo del 2002, en una iglesia del sector Arroyo Hondo.  García era el contable de la empresa Cordero & Asociados.
Alejandro Deñó Brioso
El general Alejandro Deñó Brioso permaneció  en el cargo seis meses y 23 días. Activistas sociales, abogados y otros sectores ligados a la labor policial lo definen como un oficial de mucho tesón,  sin embargo, su gestión no trascendió por bien ni por mal. Fue la primera vez que se oyó hablar del término “España Boba”, en la Dirección Regional  Cibao Central.
Guarionex Agüero Encarnación
El general Guarionex Agüero Encarnación, con  siete meses y 19 días en el cargo, se destacó por intentar poner orden interno en el Comando Regional.
Fue la gestión del patio limpio, botas bien lustradas y los agentes recogidos y siempre atentos a recibir las órdenes. Nada de vagancia ni de “pasilleo” para los policías.
De su labor en Santiago, se recuerda el desmantelamiento  de una  banda, que se dedicaba al robo vehículos de lujos y que  operaba en la comunidad La Playita, del distrito municipal de San Francisco de Jacagua.
En la gestión de este jefe policial surgió la  propuesta de que se legislara para prohibir la venta de repuestos usados para los vehículos, como forma de desalentar a los ladrones que trafica piezas de automóviles robadas.
Fue durante esta gestión, el 26 de septiembre del 2003, que Santiago y el país amanecieron con la noticia del asesinato  del autocalificado sicario Carlos Evertz Fournier. Este funesto personaje se había declarado responsable de las muertes de 36 personas, sobre todo durante los doce años de Joaquín Balaguer, según contó en una entrevista con el periodista César Medina. También en Santiago ofreció algunos detalles de sus crímenes en una entrevista concedida a Federico Basilis.
La muerte del presunto sicario no  fue investigada, y públicamente las autoridades apenas hablaron del caso.
Rafael Ramírez  Vidal
El general Rafael Ramírez  Vidal duró 11 meses  en el cargo. Fue un director policial de bajo perfil y no afanado por  la presencia en los medios de comunicación. El general  Ramírez Vidal está entre los jefes  que  fueron abrumados por los casos de asesinatos que afectaron a taxistas. Hay sectores que afirman que la persecución de  los delincuentes que se dedican a asaltar y a matar los taxistas, empezó en la gestión de Ramírez Vidal. Los taxistas Rafael Gómez (Tololo), unidad 78 Taxi Monumental y  José Manuel Reyes, unidad 23 de Taxi Central, fueron asesinados en este período. Fuera de estos casos, su gestión pasó casi desapercibida para los medios.
Tomás Holguín la Paz
El general Tomás Holguín la Paz fue otro director policial que pasó sin estridencia.  Solo duró  tres meses y cinco días en el cargo. A la semana de estar en esta sede, Santiago fue estremecido con la ejecución de siete hombres, cuyos cuerpos fueron  hallados atados de pies y manos en una casa en construcción  de Navarrete, el  06 de septiembre del 2004. Con indicios de un caso de ejecución típico del crimen organizado, este horrendo hecho nunca fue aclarado del todo.
También en  septiembre,  fue asesinado el taxista Cirilo Rosario De la Rosa. El 24 de octubre del 2004 resultó muerto el sargento de la Policía Nacional,  Santiago Fortuna,  tras ser  baleado frente a un negocio de diversión en la avenida Juan Pablo Duarte. Como responsable de este homicidio se identificó al joven Jefrey Alejadro Peña  Bencosme, quien huyó del país. En  2009  fue extraditado y procesado en los tribunales.
Francisco Pérez Sánchez
El general Francisco Pérez Sánchez se encargó de la plaza de Santiago por seis meses y nueve  días. Hizo buenos  amarres con los sectores empresariales, que se pronunciaron a su favor cuando se hacía algún señalamiento negativo a su gestión.
Su  mayor dificultad fue encarar una cadena de asaltos, agresiones y asesinatos  de taxistas, que llegó a sumar unos 25 casos entre finales de 2004 y los primeros meses del 2005. Una de estas víctimas fue Rafael Enrique Diloné (Huchi), del 5 de marzo del 2005,  tres días después Dionisio De Jesús Pérez Núñez salvó su vida milagrosamente luego que intentaran ahorcarlo.
Dionisio de Jesús Pérez Núñez.
El 18 de mayo del 2005, mientras el presidente Leonel Fernández Reyna, inauguraba, el Cursa-UASD, en La Barranquita, el menor de 12 años de edad, Alexander  Rodríguez resultó muerto, en una protesta por arreglo de calles en Los Ciruelitos. Esta muerte se atribuyó a un exceso policial, y generó duras críticas a la gestión del general Francisco Pérez Sánchez.
Miroger Reynoso Vargas
El general Miroger Reynoso Vargas,  estuvo en Santiago dos meses y 20 días. De la gestión de este oficial no se recuerdan casos muy sonoros.
Centró gran parte de su labor en una campaña de prevención contra el uso y abuso de las drogas prohibidas. Sus amigos lamentaron al saber que se había suicidado de un balazo en la cabeza,  cuando se hallaba en Puerto Plata. El entonces jefe de la Policía Nacional, Bernardo Santana Páez, dijo que el general Miroger Reynoso Vargas sufría de constantes episodios de depresión que le tenían muy agobiado.

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