martes, 26 de agosto de 2014

PENES AMBULANTES

Por Odil Beato (firma invitada)
Penes ambulantes son aquellos que llegan a ti sin pedirlo, sin esperarlo y sin ni siquiera desearlos. El exhibicionismo ha llegado a tal extremo que muchos hombres han atinado a considerar que sus genitales son el detalle por excelencia para atraer a desconocidas y conocidas. De verdad que los tiempos han cambiado: primero cartas, flores y chocolates, luego una de las tres, luego ninguna de las tres y ahora penes ambulantes.
Habrá quienes las pidan, quienes las agradezcan, quienes las disfruten y pidan más, quienes las coleccionen,
las analicen o les vean el lado cómico,pero, en la mayoría de testimonios que he encontrado y que me han sido compartidos, las fotografías no solicitadas de penes que los hombres mandan por correo o por chat, suelen ser recibidas con indignación o con repugnancia por parte de las destinatarias. Coincido con esta apreciación cuando al reunirme con varias colegas periodistas sus testimonios eran alarmantes.



Y es que quienes envían fotos de su pene, en la mayoría de los casos, no son personas ajenas a las receptoras, muchas veces son clientes, compañeros de trabajo, suplidores, recién conocidos que sin preámbulos de coqueterías te escriben a cualquier hora del día algo así como: ¨Hola, ¿quieres ver algo lindo?¨ y cuando las notificaciones se agrupan y la dama decide abrir el chat para contestar recibe una bocanada de pene inesperado. Pero este no es el peor de los casos, puede ocurrir que estas al lado de una persona de esas que no sacan el ojo de tu celular e inmediatamente concluye su sentencia del sobre ti o cuando le estas mostrando una foto a alguien y sale la que no estabas buscando, pues en el caso de WhatsApp las fotos se descargan automáticamente en tu galería personal de fotos.

¿Y después de esto que sigue? La verdad es que cada situación es diferente y muy personal. Algunas de mis amigas me han confesado que le retiran la palabra si no es alguien que influya directamente en el desenvolvimiento de su diario vivir, pero en el caso de clientes, compañeros y proveedores es una situación muy difícil por tener que volver a verle la cara tan ambulante como su pene.

Leyendo sobre este caso me enteré de que existe un blog dedicado a recopilar, con la ayuda de cibernautas, fotos de miembros masculinos que les han sido enviadas. ¿El resultado? Una galería de imágenes grotescas, sacadas de contexto (el que se la tomó en un baño público, el que deja ver manchas en la alfombra o muebles cubiertos de plástico, al que se le nota el anillo de casado), es decir, imágenes que seguramente quienes las enviaron no se imaginaban dónde irían a parar, acompañadas de una cadena de comentarios sarcásticos, clasistas y hasta hirientes.

No estoy en contra de que la gente comparta este tipo de imágenes por sus respectivos chat, por supuesto que no! Estoy consciente de que esta modalidad ha salvado matrimonio y relaciones a distancia, que han motivado orgasmos artificiales y hasta creado expectativas irreales. En lo que no estoy de acuerdo es en que las imágenes sean enviadas sin el consentimiento mutuo de ambas partes por el disgusto que deja, los juicios generalizados y malos entendidos.


Este caso tiene una repercusión psicológica pero también legal. Por lo cual consulté a profesionales de ambas áreas. La psicóloga Haydée Dominguez considera que quienes practican esta conducta son ¨hombres sin límites, con bajos niveles de empatía, con ansias de poder, con necesidad y hambre de reconocimiento que usan el aspecto físico y en este caso el sexual para atraer personas a su vida. Esto es nefasto para las relaciones que lleguen a establecer porque se puede esperar con seguridad una relación basada solamente en lo pasional, en el sexo frenético, el exceso de emociones mal manejadas y un fundamento débil y superfluo; así mismo terminará esa relación, tal cual inició. Es un indicio de que el factor sexual y no el emocional es el más usado para supuestamente asegurar a la presa que tienen en la mira. Indudablemente son actos nocivos, indecentes, que atentan contra la moral, la ética, la dignidad y en el ámbito legal ameritarían ser demandables¨, opina la especialista.

Personalmente diría que desde el marco legal se podría considerar como acoso sexual, fácil de juzgar porque las pruebas quedan registradas. En este caso no obtuve las respuestas solicitadas a dos reconocidos abogados del país, lo cual deja una laguna en mi artículo y muchas preguntas en mi mente.

Me animé a escribir sobre el tema porque cuando entendía que era de las pocas mujeres que recibe penes ambulantes me encontré con amigas que pasan por lo mismo, una situación difícil de explicar, especialmente si es el novio, esposo o pareja quien se encuentra con este episodio, pues en el camino me he encontrado con casos y cosas, como por ejemplo que a más alto nivel social mayor vulnerabilidad a recibir este tipo de imágenes.

Cabe destacar que este caso también se da en mujeres, sin embargo no se registran en iguales circunstancias ni en el mismo tipo de mujeres y además prefiero conocer este punto de vista desde la pluma lenta y precisa de un hombre.

La verdad que el hombre de hoy ha encontrado en la herramienta WhatsApp, un vehículo gratuito para mostrar su virilidad. Ahora bien, es bueno que los hombres que se montaron en el carril de los penes ambulantes sepan que hombre no es aquel de la naturaleza más generosa, si no el que después del beso y el roce sexual, sabe asumir la masculinidad con el don supremo del respeto, el amor y la solidaridad.

Para comunicarse son la autora: eljalondeoreja@hotmail.com. Odil Beato Hernández es licenciada en Comunicación Social, egresada de PUCMM.

1 comentario:

  1. Excelente argumento el de la Psicologa Domínguez, muy educativo ... yo he pasado por estos momentos desagradables hasta el limite de pensar si era yo quien provocaba esos eventos ...pero leyendo este articulo pude disipar mi dudas... muy agradecida y espero volver a encontrar otros temas como este tratados con total profesionalismo ... saludos

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