martes, 12 de junio de 2012

EMPIRISMO, "ENGANCHADOS" Y DELINCUENTES (del editorial)

Muchas veces que he tenido que dedicar tiempo de mis conversaciones entre profesionales de la comunicación para aclarar que no es lo mismo el empirismo en el ejercicio periodístico que los “enganchados”.
El empirismo debe estar claro es una persona que no fue a una academia para titularse del oficio que realiza y no por eso se le debe considerar como un incapaz, habrán buenos y menos buenos, habrá malos y muy malos, en el desempeño de sus labores, pero eso es otro aspecto de la discusión.
Debe estar claro que cuando nos referimos a “enganchados”, hablamos de personas que simplemente aprovechan el periodismo para hacer cuantas diabluras les beneficien, tanto así que en Santiago, tenemos figuras conocidas, quienes incluso han delinquido, pero que ante una pantalla de televisión y otras alternativas se han vueltos patriotas y ho-no-ra-bles.
Esta situación no fuera tan grave, si las autoridades de turnos no se hicieran cómplices de estos bandidos para colaborar con ellos y sacarlos de los apuros en los cuales se ven envueltos, cuando cometen sus errores. Se victimizan, usan sus espacios para tronar contra aquellos que escriben o denuncian sus actitudes y su estadía en las empresas donde tienen sus espacios se convierte en gloria.
Son los primeros en llegar a las actividades que huelen a poder y son protegidos por funcionarios, que hasta pagan sus programas.
No nos atrevemos a prever lo que pasará en este periodismo tan vulnerable para que personas con antecedentes delictivos limpien su nombre, con la etiqueta de hombres ho-no-ra-bles.
Una cosa es que la Constitución, establezca derechos de igualdad para todo el ciudadano o ciudadana que crea debe denunciar, por el medio que sea pertinente y otra cosa es que se permita que cualquier delincuente se gradúe de periodista, solo porque un diputado lo ampara.

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