miércoles, 21 de mayo de 2014

“Yo sólo dije: ¡ay, mataron a Vivian, la mataron!” (Crónica de la caída de la viga del Metro)

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- “¡Ay, se murió Vivian, la mataron, la mataron!”. Este fue el grito desgarrador que lanzó impotente doña Miguelina Castillo, de 70 años, al ver que una viga de la construcción de la segunda línea del Metro de Santo Domingo se desplomó sobre la casa de su vecina, en un caserío del empobrecido barrio de Gualey, en la zona Norte del Distrito Nacional.

Vivian, madre de 8 hijos, se encontraba en su hogar construido con madera y zinc de segunda mano, junto a su pequeña niña de 15 días de nacida. Sus demás descendientes se hallaban en la escuela y otros en los alrededores del sector Gualey, bajo el puente Francisco del Rosario Sánchez (Puente de la 17).
Dos de sus vecinos lograron rescatar a doña Vivian, llena de sangre y sin conocimiento. Su cuerpo había quedado debajo de la enorme viga de hierro que cayó a tempranas horas de la mañana destrozando por completo su casita, según relataron sus vecinos. Salvó su vida porque no recibió el impacto de manera directa.
Debajo de esas cientos de varillas unidas por alambres de hierro se puede observar una cama con rastros de sangre, sillas destrozadas y electrodomésticos despedazados.
“Ahí había una madre recién parida acostada, dijeron que la niña murió; entonces los moradores al ver eso se molestaron e incluso le dieron golpes a un obrero”, relató  Kary Pérez de 37 años de edad y quien espera su séptimo hijo.
Kary lamentó lo sucedido, pero resalta con resignació:n “que no haya pasado a mayores y los demás infantes no hayan estado ahí, fue lo mejor”. Explica que Vivian y la bebé fueron trasladadas con graves heridas al hospital Dr. Luís Eduardo Aybar (El Morgan), precisamente un crento de salud estatal que fue declarado en estado de emergencia por los médicos que laboran allí, debido a las carencias insumos y al deterioro de la planta física.
Con expresión de indignación en sus rostros, los residentes de las casuchas ubicadas debajo del puente de La 17 (avenida Padre Castellanos), gritaban sin cesar, advirtiendo que fuera movida la pesada viga sin que antes las autoridades encargadas de la construcción del Metro de Santo Domingo busquen una solución, reubicando a las familias en un lugar más seguro.
“Yo tenía un sobresalto anoche, que inclusive a un policía le dije -yo no voy a dormir esta noche porque tengo un sobresalto presiento que va a pasar algo- y sucedió”, agregó Rosario Heredia.
Heredia vio cómo parte de su casa se derrumbó ante sus ojos, en el momento en que la vivienda de su hermano fue aplastada por completo por la viga. Los escombros de la casa destruidas fueron a dar al techo de la casa de la señora Heredia.
“Cuando nosotros oímos ese ruido espantoso estábamos dentro de la vivienda, porque en ese momento mi esposo me trajo una cosa, entonces yo fui y abrí el candado y nos hallamos con ese desastroso accidente”, narró aún sobresaltada por lo ocurrido.
Suspira y expresa su agradecimiento a Dios por el hecho de que su hijo no se encontrara en la casa. “Él acostumbra a sentarse en la parte trasera”. El lugar que quedó completamente demolido.
Justo al lado de Rosario, se halla la vivienda de Ruth Pérez quien perdió su negocio de venta de fantasías. Sus mesas y sus productos quedaron atrapados y prácticamente desmolidos bajo la enorme pieza de hierro que serviría como columna para sostener parte de los carriles por donde pasará la segunda línea del metro de Santo Domingo.
“Todas mis pertenencias quedaron ahí abajo, la nevera y la computadora de mi hija. ¿Cómo lo vamos a recuperar?”, señaló con dolor la señora Ruth Pérez, con un dejo de tristeza e impotencia.

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