jueves, 4 de febrero de 2016

UNA LECTURA POR JESÚS PEÑA Y POR LAS DENUNCIAS DE LOS ATROPELLOS

MÁXIMO LAUREANO
Jesús Peña y Máximo Laureano.

A principio de la gestión populista del general de brigada, Francisco Rhomel López (3-9-2011/ 23-08-2012), quien suscribe fue raptado por dos de sus agentes policiales, que pasaron frente a mi casa.
Después de una vuelta con mi amigo Esteban Rosario, me había dejado allí, pero mientras esperaba que me abrieran la puerta llegaron los dos paladines de traje gris y me elevaron como chichigua hasta poner mi trasero en su motocicleta, uno de ellos se montó a mi espalda y sugería que callarme era buena idea. Esto por mis argumentos de que yo vivía en esa casa y que no había justificación para apresarme.
De toda manera fui raptado y llevado al centro de extorsión y cobro de la avenida Santiago Rodríguez, en el parque Valerio (destacamento) y le ahorro la descripción de la pesadilla, resumiendo que mi esposa y mi suegra, fueron a rescatarme, primero mi compañera, con 8 meses de gestación, casi se pare con el pique y los insultos que le dijo al sargento Medina, que ahora es mi amigo, jaja.
Cierro el relato personal, porque el protagonista de este escrito, es mi amigo Jesús Peña, de quien me hubiese gustado, hacer un artículo para hablar de su pelo largo, su rebeldía social, de como expresa amor por sus hijas en facebook, de como denuncia las anomalías de la Industria Corrupta Clientelista y Populista (ICP-PLD), pero tengo que hacerlo de un atropello a su persona.
Estoy por creer que me simpatizan los Jesús, será porque considero a Jesús de Nazaret uno de los principales revolucionarios sociales que ha registrado la historia, tras su nacimiento, hace 2, 016 años, pero ese tampoco es el debate.
Lo relatado por el reportero gráfico (camarógrafo), Jesús Peña, parece una ficción, pero no es así, la lista de dominicanas y dominicanos ultrajadas y ultrajados, por esta Policía, revelan lo contrario. Le aseguro que lo que tenían en mente esos agentes policiales que raptaron al rebelde pelo lacio, es decir, a Jesús, no era buscar RD$ 100.00 ó RD$ 200.00, porque de ser así, ¿por qué querían llevarlo por una zona apartada?, a solares baldíos, donde la oscuridad y la distancia se pueden hacer cómplices de un maldito intercambio de disparos, para arrancarle el alma y luego ponerle el arma y decir que era un delincuente.
No es que somos radicales, no es que criticamos todo, no es que somos intolerantes como dicen algunos sectores, es que los ejemplos sobran y como no los puedo describir aquí, pregúnteme luego, para citar los casos.
Ay Jesús, los dos hemos sido vejados por el bandidaje policial y que bueno que estamos contando las historias, aunque lo ideal, no es hacer estos relatos, sino que esta situaciones no ocurran.
Quienes conocen la historia reciente y han leído lo que fue el accionar del general Belisario Peguero, de la era de la transición entre la muerte de Trujillo y la Guerra de abril de 1965, saben que la Policía nació viciada, no es que se dañó con el paso del tiempo, aunque se ha complicado todo porque la sociedad avanza y está institución está estancada en la corrupción y la repetida excusa de que no hay recursos, aunque el que cobra ahora como jefe de la Policía, mayor general, Nelson Peguero Paredes, dice que a la institución no le falta dinero.
Como este escrito no tiene el interés de agobiar a mis lectores, debo pausar el tema con la exhortación a que mi amigo Jesús, se auxilie con los sectores que sean necesarios, para procurar una sanción de estos bandoleros vestidos de gris, que los raptaron, no que lo apresaron, lea bien lo raptaron, con fines que solo ellos conocen.
Si lo raptaron por ser crítico del Gobierno, la Armada y el Ejercitó de la República Dominicana, no va a dar, para encerrar a los maltratados de este pueblo.

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